Hace un tiempo escribí este post en mi blog Espíritu de superación de un implantado coclear En él comentaba de cómo intuimos que escucha nuestra hija sorda a través de sus implantes cocleares. Nunca llegaré a saber cómo le llega el sonido a mi hija, pero sí podré detectar si escucha e incluso si entiende lo que le digo.

Los padres que vivimos la sordera de primera mano sabemos lo costoso que es que nuestros niños lleguen a comprender pequeñas órdenes, emitan sus primeras palabras o canten su primera canción. Nadie mejor que nosotros sabemos los sinsabores que conlleva convivir con la discapacidad auditiva.

No sé si a vosotros se os ha dado el caso de enfrentaros a las típicas preguntas como…
¿Por qué Aitana sigue yendo a sesiones de logopedia y de terapia auditivo verbal si ya habla?

La razón de todo ello se llama desconocimiento, y Paqui, la mamá de Nuria (una niña implantada bilateralmente) comentaba hace unos días en redes sociales lo siguiente, que copio literalmente, porque es exactamente lo que pienso.

«Como madre de una niña sorda de seis años ya me he acostumbrado a tener que lidiar con comentarios del tipo: “Pero si ella entiende perfectamente”, “¿Para qué tanta terapia si escucha y habla como un niño normal?”, “¿Cuándo los médicos dicen que tu hija estará bien?”, etc. La mayoría de estos comentarios no son mal intencionados y son fruto del desconocimiento, desconocimiento sobre la discapacidad auditiva que seguramente yo también tendría de no ser por mi hija. Pero cuando esta ignorancia proviene de las entidades y políticos que tienen que garantizar los recursos necesarios para que mi hija tenga en su centro educativo aquello que necesita para desarrollarse en las mismas condiciones que un niño normoyente, ahí si me cabreo y la sensación de frustración me invade. A ver si estas entidades y políticos se enteran de que a día de hoy no hay cura para la sordera, que los implantes cocleares no son como unas gafas, que te los pones y ya está. El implante coclear es una herramienta que, con mucho esfuerzo y trabajo, permite a niños sordos profundos escuchar lo suficiente para aprender a hablar. Pero no hay que olvidar que su forma de oír dista bastante del oído natural, y que para que la inclusión de estos niños sea plena y real es necesario y de justo derecho que se les proporcione aquellos recursos que necesitan, no para ser más que el resto de sus compañeros de clase, si no para estar en las mismas condiciones. Comparto este post de mi amiga Loles Sancho y madre de Aitana, una niña sorda de siete años, en el que propone un juego en el que hay que adivinar la canción que está sonando escuchándola primero simulando la audición a través de un implante coclear. La primera vez que en un programa para padres me propusieron este juego se me cayó el alma a los pies, y no negaré que me invadió un cierto sentimiento de pena, que con el tiempo se ha transformado en un sentimiento de admiración y orgullo hacia mi hija y hacia todos esos niños sordos que conozco y que día a día se esfuerzan para que hayan personas que se pregunten: “PERO ¿PARA QUÉ TANTA TERAPIA CON LO BIEN QUE HABLA?”

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Sinopsis:
A veces la vida te cambia en un segundo. De repente, todo se desmorona. Aparece el miedo, la negación, la desesperación, la rabia. A Loles Sancho le ocurrió cuando le dieron el diagnóstico de su hija Aitana: hipoacusia profunda. Fue en ese segundo cuando la vida le cambió… pero a mejor. Porque decidió superar el miedo, la negación, la desesperación y la rabia. Y lo consiguió. SOS Mi hija es Sorda es una historia de superación, de lucha, de lágrimas y de felicidad. Loles Sancho tuvo que aprender a vivir de una manera diferente. La discapacidad de su hija le hizo superar su obsesión por el trabajo y la perfección. El running le dio la fuerza que necesitaba para emprender la lucha por el bienestar de su hija. Y su marido y gran apoyo, Javier, le dio la paz necesaria para  entender que hundirse no era una salida. El libro de Loles Sancho no es una historia de discapacidad, es una historia de fuerza, de lucha, de sinceridad, de amor incondicional y emociones desbordadas. Es la historia de una mujer que hizo frente a la adversidad mirándola de frente.