Hay días y días, semanas y semanas  y esta ha sido una de esas semanas complicadas. Podría decir que ha sido una semana para olvidar, pero no, es una semana para recordar, porque me ha hecho parar a pensar y replantearme ciertas cosas.

Semana cargada de complicaciones laborales, de temas personales que atender, de cansancio mental acumulado y de entrenamientos. Un cóctel con el que suelo lidiar a diario  pero en esta  ocasión he fallado en la gestión y me ha pasado factura.

Una piedra en el camino que ya ha sido superada y que me ha hecho parar unas horas, reflexionar, coger perspectiva y tomar decisiones, eso que en ocasiones tanto nos cuesta.

Acabo la semana con 80kms repartidos en 5 días, de los cuales no he disfrutado más de 30K.

Mañana empieza mi séptima semana de preparación para la Maratón de Castellón, esta será dura  a nivel laboral y deportivo, pero la haré diferente a esta que dejo atrás, porque la quiero disfrutar.

Soy muy consciente de que no soy profesional de este deporte, que soy una corredora popular, pero eso no quita para que me entregue a él y me comprometa al máximo en la medida de mis posibilidades. Porque soy así, comprometida y entregada en todo lo que hago.

El lunes pasado, cuando le comenté a mi entrenado lo agobiada que estaba, sus palabras fueron: “haz lo que puedas, olvida el plan, corre cuando puedas y lo que puedas. Nada de agobios por el entrenamiento” pero aún así, llegué a agobiarme y mucho.

 

 

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