Mi padre tiene cuenta en Facebook, Twitter y Foursquare, prácticamente no lee el periódico en papel y hace compras por Internet. ¿Quién ha dicho que la tecnología entiende de edades? Ese es mi padre a sus 66 años, un abuelo 2.0 que no puede separarse de su Smartphone. 

Mi padre es puro ejemplo para muchos de nosotros. Ejemplo de adaptación, de ambición por querer saber más, ejemplo de ganas por seguir estando en primera línea de la batalla,…

Para ello ha tenido que aprender:

  1. Que un muro es algo más que una pared de ladrillo.
  2. Que etiquetar no es sólo poner cartoncitos colgando de prendas de ropa o catalogar algo o a alguien.
  3. Que un tweet no es un adaptación del twist de los 60
  4. Que la @ no es la tecla inservible del teclado
  5. Que un # hashtag no es el nombre de una ciudad alemana
  6. Que una ubicación es algo que se puede mostrar

Y un montón de cosas más que día a día va descubriendo

Así que, si quieres puedes, nunca es tarde para aprender ni para tener curiosidad por las cosas.

De tal astilla tal palo se diría ahora ¿verdad? Orgullosa estoy de tener a un padre 2.0 y de que sea abuelo de mi preciosa hija.

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