He recuperado la fe en los jóvenes por Javier Alandes

Creo que este post merece que la conclusión vaya al principio: si los jóvenes actualmente no están implicados ni motivados, es por culpa del sistema y la sociedad que los “adultos” les estamos dejando.
Pues sí, he de reconocer que había perdido la fe en los jóvenes. Quizá influenciado por las noticias, que habitualmente nos traen temas sobre los ni-nis. Y sobre todo, al ser voluntario de Desata Tu Potencial, e ir habitualmente a los institutos a dar charlas en Bachiller.
Me encuentro a menudo chavales desmotivados, perdidos, y teniendo ante sí importantes decisiones que da la sensación que no comprenden, o que no les importan. Siempre, claro está, con valiosísimas excepciones.
Pero en este último par de meses hemos estrechado vínculos con el Casal Jove de Puerto de Sagunto. Una entidad dependiente de la Concejalía de Juventud, donde se proponen actividades de ocio alternativo para la juventud de la comarca del Camp de Morvedre (Valencia). El Casal Jove está dirigido por un equipo de profesionales, que coordinan las actividades que allí se realizan. Pero han tenido la virtud de delegar en un grupo de gente joven, los Corresponsales, que son los encargados de proponer actividades, y llevarlas a cabo. Llevarlas a cabo en ámbitos muy variados y complejos: logística, aprovisionamiento, audio y vídeo en los eventos, y un largo etcétera.
Un grupo de chavales, extremadamente dispuestos y competentes que, de una manera voluntaria, han encontrado un lugar donde desarrollar sus inquietudes, y que en otros lugares no consiguen desarrollar.


Este pasado fin de semana, 3 y 4 febrero, se ha desarrollado en el Casal Jove el festival de anime y manga Mangetsu. Fuimos invitados como expositores, y, como siempre, el equipo de Casal Jove y sus Corresponsales nos hicieron sentir como en casa. Éxito de público y organización, cumpliendo con su objetivo principal: ocio alternativo para los jóvenes.
Pero pasado el festival, y después de haber estado muchas horas allí, me di cuenta que fui testigo de algo mágico.
No sé cuantos cientos de chicos y chicas habrán pasado por allí, de todas las edades, pero con una media de 17 años, estimo.
De distintas procedencias, de distintos gustos y, como digo, de distintas edades. Pero todos ellos unidos por su pasión (ó curiosidad) por el mundo del manga y el anime.
Necesito destacar varias cosas:
– Chavales super sanos, educados y respetuosos con las instalaciones y con el resto de asistentes
– Conociendo e interactuando con personas que hasta hacía unos minutos no conocían de nada
– Prestando una atención exquisita a las charlas y actuaciones que se sucedieron
– Haciendo Cosplay (en otras palabras, disfrazados) de sus personajes favoritos y contando los secretos de sus caracterizaciones.
– Disfrutando de un acontecimiento en el que se sentían libres y podían expresar sus gustos sin ser juzgados por nadie.
Vi chicos y chicas caracterizados de personajes que en otros entornos y con otras personas se podría pensar que iban ridículos, pero allí estaban totalmente integrados, aceptados y expresándose libremente. Y lo más importante: les daba exactamente igual lo que pudiéramos opinar el resto de gente.
Y viendo todo aquello, me pregunté por la desmotivación, desinformación y falta de interés que me comentan en las charlas que doy.
Hasta ahora, mi mente no estaba abierta, y quizá tendía a generalizar. Pero después de esta experiencia me he dado cuenta de que la desmotivación de los jóvenes es culpa nuestra. De los adultos y del sistema que hemos creado, el cual no les interesa en absoluto.
¿Cuál es el feedback que recibe un joven de 17 años hoy en día?
– Altas tasas de paro, donde probablemente los padres o algún familiar de todos estos chicos, se encuentran en esa situación
– Crisis económica, sueldos de 800€ para un licenciado e imposibilidad de trabajar de lo que has estudiado
– Dificultades para acceder al mercado de alquiler de viviendas
– Gente que se tiene que ir de España para poder trabajar
– Subida de tasas universitarias
Con todo este panorama, ¿cómo queremos que esté un joven en primero de bachiller al que, como mínimo, le quedan 5 años de seguir estudiando?
Pero cuando alguien es capaz de darles responsabilidades a estos jóvenes, cuando les ofrecen alternativas que les gustan, y se les ayuda a descubrir sus pasiones, descubrimos lo que siempre ha sido la gente joven: personas con la energía suficiente para comerse el mundo.
Así que, sin duda, hace falta más Casal Jove, más espacios donde los jóvenes sean importantes, donde asuman responsabilidades y se les felicite y recompense por ese trabajo.
Y de este modo, los bosques comienzan a ser menos frondosos para que la próxima generación empiece a descubrir sus pasiones. Porque una vida sin pasión, es totalmente anodina. ¿Verdad, personas de mi generación?

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