Una de las técnicas más impactantes del marketing directo es el poming; su alcance visual es tan alto que consigue captar de inmediato la atención del cliente. Pero el sólo hecho de ver publicidad colgada en el pomo de la puerta no es suficiente, ya que las piezas deben ser originales, creativas y personalizadas.

Una de las ventajas del poming es que permite manifestar de forma directa, gráfica y detallada los beneficios del producto que se quiere vender. Si a esto se le suma una muestra de dicho producto, no sólo se garantiza que el cliente lo recibirá en condiciones inmejorables, sino que se reforzará la imagen de la marca y la empresa.

Por otro lado, esta técnica facilita el conocimiento del cliente y del tipo de consumo que prefiere; gracias a lo anterior, la personalización de ofertas resulta más fácil y esto logrará fidelizar a los clientes. Además, el poming permite acceder a mercados y clientes ubicados en zonas geográficas de difícil acceso o poco rentables para vendedores u otros medios más costosos.


Sin lugar a dudas, cuando se quiere obtener resultados rápidos, a corto plazo y medibles geográficamente, el poming es una acción recomendada. No puede olvidarse la importancia de realizar una planeación estratégica, en la cual esté perfectamente definido en dónde, a quiénes y cómo se implementará el poming. Para hacerlo más efectivo, pueden incluirse ofertas especiales, descuentos, vales regalo, pruebas gratuitas, promociones o regalos.
Leído en Antonio Martin Coello | Marketing Ecológico


http://www.antoniomartincoello.com/

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